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miércoles, 19 de junio de 2013

Porque esto es África: lo bueno, lo malo y lo feo.

Y siguiendo con las historias de los viajes, esta es la "peor aventura" de todas, al menos para mí. Aunque ya había pasado un año desde el mundial de África 2010, todavía sonaba la canción "porque esto es áfrica!"; pensábamos que estando en España, un país casi isla, podíamos ir a cualquier otro país, y entonces... '¿por qué no ir a África?', que tiene una cultura tan distinta a la europea, a la americana. ¿por qué no explorar esos países tan alejados de la tecnología y el desarrollo occidental? Al momento de terminar esta aventura, la respuesta llegó a mí. 

A mi no me gustaba mucho la idea de dejar Europa, pero Dani y Ago se entusiasmaron así que, como este viaje significaba explorar y conocer muchas cosas que sólo había visto en la tele, decidí ir con ellas a este otro continente y para sumar otro país a la lista de 'Yo estuve aquí'. Así que elegimos el país africano que visitaríamos (con la ayuda de un mapa, debo decir), y a los que podíamos llegar con nuestro amigo Ryanair. Nuestra posibilidad más real fue Marruecos, Marrakech para ser exacta. Una de las ciudades más importantes del país.

Algunos de nuestros amigos italianos nos dieron la idea de ir en avión a Marrakech y volver por tierra para encontrarnos con ellos en el Estrecho de Gibraltar. Debo decir que esto nos pareció una excelente idea, porque conoceríamos muchos más lugares, así que les hicimos caso.

Con los pasajes reservados, empezó la búsqueda de alojamiento. Couchsurfing, que fue nuestro mejor aliado muchas veces, nos estaba fallando. Hasta que encontramos a alguien que pudiera alojarnos a las 3 por 5 días. No recuerdo su nombre (era árabe) o su edad (creo que entre los 30 o 40 años). Al momento de llegar al aeropuerto de Marrakech, algo nos tomó por sorpresa: como era un país fuera de la Unión Europea (obviamente), había que llenar una hoja de entrada con los datos personales y el lugar de residencia en Marruecos. Sólo teníamos el nombre y teléfono de la persona, porque dijo que su dirección era tan complicada de entender que nos pidió llamarlo al llegar al aeropuerto y él nos iría a buscar. El agente del aeropuerto, que no hablaba español y su inglés era sólo una frase de memoria, al notar nuestro desespero, escribió el nombre de un Hotel cualquiera para poder dejarnos pasar (era el Hotel Gazelle, que no llegué a conocer).





Después de cambiar dinero, ellos usan los Dirhams (1 euro = a 10 dirhams aprox.), llamamos a 'nuestro contacto', y al verlo Agostina se espantó de que fuera un hombre tan mayor (aunque ya le habíamos avisado). Llegamos a su casa, después de pagar 100 dirhams por el taxi (lo que es un robo claramente a los turistas, porque solo costaba unos 40d). Nos dimos cuenta que todas las calles y las casas eran iguales, así que entendimos porqué no nos dio su dirección. Nunca habríamos llegado.

Su casa quedaba en un tercer o cuarto piso, el edificio parecía de greda, pero en realidad no se qué material sería. Nos dimos cuenta que vivía solo y nos asustamos un poco, pero descubrimos que en el baño habían cosas de niño, así que probablemente tenía un hijo pequeño que lo visitaba; alguien así no podía ser malo. Después de conversar (incómodamente) en inglés con él, le dijimos que íbamos a recorrer la ciudad y que en la tarde nos juntábamos con él para que nos llevara a su casa y no perdernos.

Como 3 horas nos demoramos en llegar al centro caminando, con más de 25°C aunque era casi invierno. Descubrimos muchas cosas curiosas en nuestro camino al centro, una de estas cosas fue que en Marruecos se habla árabe y francés, no inglés ni español (excepto por algunos vendedores que tratan de sacarle dinero a los turistas).




También tuvimos nuestro primer encuentro cercano con un camello (en realidad era un dromedario porque solo tenía una joroba). Y llegar al  sector más concurrido de la ciudad fue un gran impacto.




Explorar un lugar tan diferente y extraño a lo uno está acostumbrado es un poco difícil, porque toda la gente se da cuenta que eres un turista y trata de aprovecharse de eso, llegando incluso a cobrarte por tomarles una foto o por decirte cómo llegar a un lugar. Ni hablar de acercarse demasiado para mirar algunos puestos en el mercado porque un montón de hombres empezaba a rodearte y perseguirte para que les compraras algo; y si preguntabas el precio de algo era mucho peor (aunque habían algunas excepciones de gente normal).

Hay un pequeño gran detalle que hace un poco más complicado esta aventura, y es que es un país machista, donde las mujeres deben andar tapadas completas para no ser tratadas de prostitutas o peor. Por eso nos gritaban cosas y hasta nos tiraron piedras por andar con polera (para ellos, mostrar los brazos y el cuello fue demasiado). Pero a pesar de esto, pude tomar miles de fotos (evitando a las personas) para tener un recuerdo de este curioso país.







CONTINUARÁ...

lunes, 10 de junio de 2013

La piccola italia!

Y llegó noviembre. Cada vez conocía más lugares y hacía más amigos. Después de no querer tomar el avión a Valencia, ahora estaba considerando seriamente alargar mi estadía hasta el último día que me quedara de visa.

Además seguía planeando viajes, ya que sólo tenía clases 2 días a la semana me quedaba demasiado tiempo libre para conocer. Decidimos que como teníamos muchos amigos italianos, nuestro próximo destino sería Italia, Roma. Compramos los pasajes por Ryanair, nuestro mejor amigo, y empezamos a buscar alojamiento. Kapok dijo que vivía en Roma y que tenía amigos allá... pero recién a dos días de nuestro viaje tuvimos confirmación. Llegó el día, estábamos en uno de los aeropuertos en las afueras de Roma, tratando de conseguirnos mapas de la ciudad y del metro. Descubrimos que había que tomar un tren a la ciudad. 

Cuando logramos llegar a la dirección que nos dio Kapok de sus amigos, nos enteramos que ellos pensaban que viajaríamos en 2 días más... un pequeño problemas con las fechas, nada que no pueda arreglarse con un sofá cama para 3 personas inesperadas.

Aunque estaba en Roma con todos esos monumentos antiguos conocidos en todo el mundo, no sentí la misma euforia que cuando fui a París, tal vez porque este era el segundo viaje y ya me había acostumbrado.

En casa de los amigos de Kapok, para comunicarnos, hablábamos en inglés-italiano-español y también señas y dibujos. Todo es válido para entenderse.


Angelo, Claudio y Jacopo
Simone y Jacopo
Simone, Claudio y Eleonora (en el centro)
Les cocinamos sopaipillas (gracias a la ayuda de internet), y también les dejamos la receta porque se volvieron adictos!



Una de las mejores cosas fue que en el primer piso del edificio donde nos quedamos había una pizzería donde no podía no comprar algo cada vez que pasaba por ahí.



Roma es una de las mejores ciudades, aunque también de las más caras para vivir. Pero encontrarse a cada paso con parte de la historia del mundo es algo que no tiene precio. Salir del metro y ver el Coliseo Romano cruzando la calle es una sensación extraña, me sentí tan pequeña (más de lo normal) al ver ese edificio tan grande y tan antiguo. Lo malo es que la entrada era tan cara para verlo por dentro que no pude entrar. Pero algún día.




Otras cosas maravillosas de Roma son sus miles de fuentes, la Fontana di Trevi, por ejemplo, que está llena de monedas con los deseos de la gente. Como no podía ser menos, también pedí un par de deseos a la fuente.



Otra de las muchas fuentes de Roma
Un hecho divertido es que para usar el metro compras los tickets, pero para las micros no se paga nada, nadie nunca ni los mismos italianos pagan el pasaje de micro. Así ahorramos mucho dinero y fuimos en micro a perdernos por la ciudad. 

Algunas de las cosas que encontramos mientras nos perdíamos en la ciudad.
Algo que no podía dejar pasar fue comer verdadera pasta italiana en un ristorante. Y para pasar el rato mientras yo comía mis ravioles, Ago se compró una pequeña galleta smile y un café, la parte graciosa de esto es que eso resultó ser mucho más caro que todo lo que comimos en el día.

             
Su expresión es invaluable y
siempre me hará feliz ver esta foto.
        
Atención a la expresión de su cara,
no puede creer que su galletita costara 14euros
y mis ravioles costaran solo 7euros

 

Uno de los lugares que más me gustaron de Roma fue la Villa Borghese. Un parque enorme donde la gente paseaba a sus mascotas como si fuera lo más normal del mundo. Pero la mejor parte es la laguna que hay al medio del parque, donde se puede andar en bote y jugar con los patitos. Ese paseo en bote que casi me hace caer al agua.



    

Pero lo que más nos "sorprendió" fue cuando estábamos afuera del Castel Sant'Angelo cuando de repente... Ciudad del Vaticano salvaje apareció! Estábamos a unas pocas cuadras  del Vaticano y no nos habíamos dado cuenta. La plaza era muy grande con edificios y estatuas gigantes, y para qué decir la Basílica de San Pedro. Este también fue el lugar donde Pasquale y Kapok nos dijeron que vendían los helados más baratos y ricos de toda Roma, frente al Vaticano dijeron, nunca fue. Habían helados, pero nada fuera de los normal como ellos prometieron.

Castel Sant'Angelo
Vaticano
En una de nuestras caminatas encontramos la Piazza di Spagna donde estaban todas las tiendas de las grandes marcas como: Gucci, Prada, Armani, Cartier, Dior, etc.
Y también en la Piazza del Popolo descubrimos un museo de Leonarno da Vinci.

Y lo que no puede faltar son las fotos actuando como turista y actuando como italiano.




miércoles, 22 de mayo de 2013

Halloween 2011 y más

Después de nuestro primer viaje super emocionante que fue como "¡estamos en París, estamos en París!" con gritos y muchas emociones, volvimos a Valencia para seguir explorando.

Encontramos un Jardín Botánico, donde lo que primero que nos sorprendió fue ver a tanta gente mirando las plantas, pintando paisajes y hasta gente leyendo tranquilamente. Lo que se me vino a la mente fue "esas cosas no pasan en Chile...". También habían muchos gatos abandonados que vivían entre las plantas. Y cómo olvidar la entrada al museo del parque que se había construido alrededor de un árbol para no cortarlo.







Otra cosa que hicimos este mes de Octubre fue ir a un lugar llamado "Parque Gulliver". Al principio no entendía por qué, pero después era algo obvio. El juego principal del parque era una estatua gigante con la forma del "gigante Gulliver", y las personas que jugaban eran los "liliputienses".


Y lo último del mes pero no menos importante: Halloween. La mejor fiesta del año. Se celebra casi al estilo gringo, con disfraces y mucho alcohol. Lo único no tan bueno, es que no sabíamos bien la dirección de donde sería la fiesta así que éramos un grupo de 15 personas caminando por todo Valencia, disfrazados, y llegamos después de 2 horas. La fiesta duró poco porque llegó la policía (algo que siempre pasa), así que nos fuimos a beber a otro lado, porque la fiesta jamás termina temprano. Una pequeña muestra de nuestros trajes esa noche. 


jueves, 25 de abril de 2013

Diversión para pasar las penas.

Después de todo el período de adaptación: acostumbrarse al nuevo ambiente, nuevo tipo de moneda, nueva manera de hablar de la gente... viene la diversión.

Con esto de ser estudiante de intercambio vienen muchas posibilidades de conocer gente, sobre todo otros estudiantes extranjeros. Hay varias asociaciones llamadas de "Erasmus" (así se llama a los de intercambio en Europa), que ofrecen fiestas botellones, en la calle o donde sea, además de ofertas en clubes y bares.

Así es como conocí a casi todos los italianos en Valencia, y gente de todos los países menos de España (excepto por Mar, la valenciana). A cada botellón iban casi siempre las mismas personas, y varias de ellas se convirtieron en mis amigos: italianos, franceses, griegos, checos, polacos, portugueses, finlandeses.





Lo bueno de conocer tantos extranjeros, es que se crea una nueva familia, porque todos están lejos de sus casas. Algunos de mis amigos, con los que más tiempo pasé son Pasquale (el protagonista), Kapok, Alberto y Fortunato, los italianos. También está Alan y Hulin, los checos (no se llama Hulin en la vida real pero es un nombre que no puedo escribir ni pronunciar); Lauri, Lari y Samu, los finlandeses; André, el portugués. Además se aprenden cosas nuevas de tantos países que de otra manera, aprenderlas habría sido imposible, incluyendo el idioma (o en su defecto frases o palabras sueltas).

Volviendo a las asociaciones Erasmus, éstas ofrecen muchas ofertas de viajes a otras ciudades o a museos y atracciones mucho más baratos, por tener convenios y descuentos a estudiantes. Así es como pude conocer Alicante y casi fui al el Oceanographic, el acuario más grande de Europa.