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miércoles, 22 de mayo de 2013

Halloween 2011 y más

Después de nuestro primer viaje super emocionante que fue como "¡estamos en París, estamos en París!" con gritos y muchas emociones, volvimos a Valencia para seguir explorando.

Encontramos un Jardín Botánico, donde lo que primero que nos sorprendió fue ver a tanta gente mirando las plantas, pintando paisajes y hasta gente leyendo tranquilamente. Lo que se me vino a la mente fue "esas cosas no pasan en Chile...". También habían muchos gatos abandonados que vivían entre las plantas. Y cómo olvidar la entrada al museo del parque que se había construido alrededor de un árbol para no cortarlo.







Otra cosa que hicimos este mes de Octubre fue ir a un lugar llamado "Parque Gulliver". Al principio no entendía por qué, pero después era algo obvio. El juego principal del parque era una estatua gigante con la forma del "gigante Gulliver", y las personas que jugaban eran los "liliputienses".


Y lo último del mes pero no menos importante: Halloween. La mejor fiesta del año. Se celebra casi al estilo gringo, con disfraces y mucho alcohol. Lo único no tan bueno, es que no sabíamos bien la dirección de donde sería la fiesta así que éramos un grupo de 15 personas caminando por todo Valencia, disfrazados, y llegamos después de 2 horas. La fiesta duró poco porque llegó la policía (algo que siempre pasa), así que nos fuimos a beber a otro lado, porque la fiesta jamás termina temprano. Una pequeña muestra de nuestros trajes esa noche. 


jueves, 25 de abril de 2013

Diversión para pasar las penas.

Después de todo el período de adaptación: acostumbrarse al nuevo ambiente, nuevo tipo de moneda, nueva manera de hablar de la gente... viene la diversión.

Con esto de ser estudiante de intercambio vienen muchas posibilidades de conocer gente, sobre todo otros estudiantes extranjeros. Hay varias asociaciones llamadas de "Erasmus" (así se llama a los de intercambio en Europa), que ofrecen fiestas botellones, en la calle o donde sea, además de ofertas en clubes y bares.

Así es como conocí a casi todos los italianos en Valencia, y gente de todos los países menos de España (excepto por Mar, la valenciana). A cada botellón iban casi siempre las mismas personas, y varias de ellas se convirtieron en mis amigos: italianos, franceses, griegos, checos, polacos, portugueses, finlandeses.





Lo bueno de conocer tantos extranjeros, es que se crea una nueva familia, porque todos están lejos de sus casas. Algunos de mis amigos, con los que más tiempo pasé son Pasquale (el protagonista), Kapok, Alberto y Fortunato, los italianos. También está Alan y Hulin, los checos (no se llama Hulin en la vida real pero es un nombre que no puedo escribir ni pronunciar); Lauri, Lari y Samu, los finlandeses; André, el portugués. Además se aprenden cosas nuevas de tantos países que de otra manera, aprenderlas habría sido imposible, incluyendo el idioma (o en su defecto frases o palabras sueltas).

Volviendo a las asociaciones Erasmus, éstas ofrecen muchas ofertas de viajes a otras ciudades o a museos y atracciones mucho más baratos, por tener convenios y descuentos a estudiantes. Así es como pude conocer Alicante y casi fui al el Oceanographic, el acuario más grande de Europa.